El engaño de las cláusulas suelo y cómo reclamar al banco

De las arcas públicas se han gastado 51 303 millones de euros en rescate a la banca desde 2009 y, salvo algunas pancartas disidentes en las calles, todo fue tranquilo. Ahora, la banca le debe a la ciudadanía 7500 millones de euros por el engaño de las cláusulas suelo y ya hay muchas voces que proclaman una gran crisis financiera motivada por la avaricia de las trabajadoras hipotecadas que reclaman su dinero.

¿Qué son las cláusulas suelo?

En los complicados y extensos contratos de préstamo hipotecarios que muchas personas han firmado para la compra de su vivienda se esconden las cláusulas suelo. ¿Pero qué son exactamente estas cláusulas suelo? En un contrato de préstamo hipotecario, los bancos se comprometen a ofrecer una cantidad de dinero a los firmantes para la compra de una vivienda que será la garantía para la devolución del préstamo. La cantidad prestada se devolverá en cuotas mensuales a las que habrá que sumarle el interés. El interés es el precio del dinero que sube y baja según la vida económica vaya mejor o peor. Hay varios tipos de interés, el más usado es el euríbor.

El interés legal del dinero puede ser mayor o menor a lo largo del tiempo, sin embargo, muchos contratos de préstamo establecen un interés mínimo que los firmantes tendrán que pagar en caso de que el interés del dinero baje demasiado: esto es la cláusula suelo. Recuerden el dicho cuando algo se cae: «Déjalo, que del suelo no pasa». Pues exactamente así. Por ejemplo, si la cláusula suelo pactada en un contrato es el 3%, cuando el interés del dinero baje al 2% esta persona no se beneficiará de la bajada porque tendrá que pagar el 3%, es decir, la cláusula suelo. Del suelo no pasó.

Esta situación supone en la práctica que en épocas de crisis económica, donde el interés del dinero baja y los sueldos también, muchas personas con hipotecas no disfrutan de una bajada de sus cuotas, lo que les hace verdaderamente encontrarse ahogadas por sus hipotecas. El drama de los desahucios ha sido en gran parte provocado por la dificultad de muchas familias para pagar cuotas tan altas en sus préstamos hipotecarios.

¿Por qué son abusivas?

Muchas personas comenzaron hace unos años una batalla legal por la supresión de la cláusula suelo de sus hipotecas porque la consideraban abusiva. Estas batallas legales han dado sus frutos y en mayo de 2013 el Tribunal Supremo se pronunció sobre la abusividad de estas cláusulas. Dos son los principales argumentos que expone la sentencia para considerar una cláusula suelo abusiva:

1. La falta de información sobré que es una cláusula suelo. Normalmente, estas cláusulas están ocultas en una redacción excesivamente complejizada de los contratos de préstamo. Ni los bancos ni los notarios, ante los que se firman estos contratos, suelen explicar el contenido de estas cláusulas a los firmantes ni lo que supondrá en sus vidas su aplicación.

La normativa establece que las personas que vayan a firmar un contrato de préstamo hipotecario con un banco deben conocer al menos con tres días de antelación cuales van a ser las condiciones del préstamo. Estas condiciones se recogen en un documento llamado oferta vinculante que deben tener los firmantes con anterioridad a la firma del contrato ante notario. Sin embargo, es una mala práctica extendida que esta oferta vinculante se entregue en el mismo momento de la firma del contrato. Se impide así que se pueda estudiar con la atención que merece un acuerdo que va a estar vigente los próximos treinta años de la vida de una persona, como viene siendo común. Esto agrava más la situación de desigualdad que cualquier persona tiene ya de por sí frente a un banco y crea por tanto más indefensión, si cabe. No olvidemos que este tipo de contrato no es un contrato entre iguales y estas garantías, como es la entrega de la oferta vinculante, tiene como objetivo salvar estas desigualdades, en la medida de lo posible, entre las personas y los bancos.

2. La falta de claridad, concreción y sencillez a la hora de redactar la cláusula. Por si fuera poco que a la persona no se le informara previamente de este pequeño detalle de la cláusula suelo que regiría su vida durante los siguientes treinta años, tampoco se le explica con claridad en el contrato. Normalmente, la cláusula está camuflada entre un montón de complejos datos y descrita muy brevemente. En el complejo lenguaje jurídico suena así:

Las partes convienen expresamente que cualquiera que fuere lo que resultare de la revisión del tipo de interés, el tipo aplicable de interés ordinario, o el sustitutivo en su caso, incluida la posible bonificación, en ningún caso será superior al 14% ni inferior al 3,225%.

En conclusión, dice el Tribunal Supremo que estas cláusulas no son transparentes y por tanto son abusivas puesto que la persona creyó que firmaba un contrato de préstamo con interés variable y sin embargo, debido a esta trampilla, se quedó pagando lo mismo durante años y su hipoteca en la práctica resultó tener un interés fijo.

Y si esto es abusivo, ¿qué pasa con mi dinero?

La famosa sentencia del Tribunal Supremo se quedó corta a la hora de condenar a los bancos a devolver el dinero pagado de más por las personas que firman los contratos de préstamo. Esta cuestión era dudosa puesto que si una cláusula del contrato se declara abusiva y, por tanto, nula, cualquier efecto que hubiera causado debe ser reparado, es decir, hay que volver a un estado de las cosas como si nunca hubiera existido. Borrar todas las huellas suponía devolver todo el dinero que las personas habían pagado de más en virtud del engaño. Pero le tembló la mano al Tribunal Supremo a la hora de condenar a los bancos a devolver todo este dinero a las personas que han estado pagando estas cláusulas abusivas y solo devolvieron una pequeña parte.

Y entonces llegó el Tribunal de Justicia de la Unión Europea y un 21 de diciembre de 2016 le alegró las navidades a dos millones de hipotecadas y dijo que qué era eso que había inventado el Tribunal Supremo del Estado español; qué es eso de limitar la nulidad de una cláusula abusiva; que cuando algo es nulo, es nulo total, y hay que borrar todos sus efectos y sacarlo del ordenamiento. Así que ahora los bancos están obligados a devolver todo el dinero pagado de más por las hipotecadas en concepto de cláusula suelo. La deuda que la banca tiene con la ciudadanía se estima en 7000 millones de euros. Recuerden que a los bancos le hemos prestado entre todas siete veces más de esta cantidad para rescatarles.

Cabe aquí una pequeña reflexión sobre este nuevo tirón de orejas del Tribunal de Justicia de la Unión Europea a la justicia española y al Gobierno. Ya van al menos cuatro llamadas de atención en los últimos años en materia de vivienda por dejar a las consumidoras en una situación de desprotección.

Es muy importante que sepan que esto de anular las cláusulas suelo abusivas no es automático y que cada persona tendrá que plantear una demanda ante los tribunales para reclamar su parte del dinero. 

El Gobierno, preocupado por la avalancha de demandas que puedan seguir llegando y colapsando la justicia, ha dictado un real decreto en el que invita a los bancos a alcanzar acuerdos con las hipotecadas y evitarles así la vía judicial. Digo invitarles y no obligarles, puesto que no prevé ninguna sanción para el banco que no cumpla con su obligación. No sabemos si la banca acatará o seguirá obligando a las hipotecadas a afrontar gastos de abogadas, procuradoras y demandas. 

¿Y qué más cosas son abusivas?

Poco a poco, y con muchas batallas legales y sociales, las consumidoras hipotecadas van conquistando terreno a la banca. Recientemente, una sentencia del Tribunal Supremo ha declarado también la nulidad de la cláusula de los contratos de préstamo que obliga a que sea la persona hipotecada la que corra con todos los gastos de constitución de la hipoteca. Si usted es una hipotecada podrá comprobar cómo en la cláusula quinta del contrato se hace cargo de todos, todos, los gastos: gastos del Registro de la Propiedad, gastos de notaría y gastos de impuestos.

El Tribunal Supremo considera que esta cláusula es abusiva puesto que no garantiza ni una mínima reciprocidad en la distribución de los gastos producido por la firma de la hipoteca a pesar de que la ley lo permite. Muchas personas están reclamando a los bancos que declaren nula este tipo de cláusulas y el banco le devuelva el dinero de estos gastos. En este enlace podrá encontrar un modelo para reclamar los gastos de gestión de su hipoteca.

El Gobierno aún no se ha pronunciado sobre esta cuestión y no ha dictado ninguna normativa que obligue a los bancos a hacer estas devoluciones, así que si estos se niegan, tememos que las ciudadanas sean las que tengan que dirigirse a los tribunales para hacer valer este derecho.

Gracias a batallas legales y a la movilización social por el derecho fundamental a la vivienda, recientemente se han declarado abusivas cláusulas como la de vencimiento anticipado que permite al banco resolver el contrato y ejecutar la vivienda por una sola cuota impagada. Esto, junto la declaración de abusividad de los elevados intereses moratorios, son en la actualidad los dos principales caballos de batalla de la paralización de las ejecuciones hipotecarias y los desahucios en los tribunales.